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Sofitel Barú: ¿cómo es la comida en uno de los mejores resorts del mundo?

El Sofitel Barú Calablanca es de los mejores resorts del mundo y su comida es parte del paraíso.

Con el marco de una playa de arena suave, en un ambiente de lujo, que además garantiza que todas sus habitaciones tienen vista al mar, el Sofitel Barú Calablanca, uno de los 10 mejores resorts del mundo en la región de Suramérica, según Conde Nast Traveler, cuenta con la cocina entre sus múltiples fortalezas.

Lo es porque su oferta nunca ha sido un menú definido e inamovible, pero sí muy estricto en cuanto a técnicas y calidad. Su equipo de cocina –encabezado por el francés Patrice Guaus– es casi un ejército de 70 personas que trabajan en busca de ofrecer nuevas experiencias. Algunos comandan el día a día de los tres restaurantes iniciales, que nacieron hace 14 meses cuando este resort abrió sus puertas, y otros se preparan para dirigir nuevas propuestas que florecen a medida que el hotel crece y se hace más dinámico.

Tortillas de bondiola, del restaurante Bahía en el Sofitel Barú Calablanca (Cartagena).

La mayoría de los huéspedes llegan en bote (una travesía de 35 minutos), desde Cartagena. Desde el muelle son llevados al lobby (y de ahí hasta cualquier punto del resort) en carritos de golf. En el camino se aprecia un impresionante manejo del espacio, con edificaciones hechas para armonizar con la vegetación.

“En menos de dos años nos hemos ganado como siete premios internacionales”, indica el chef Guaus. Por mencionar algunos: fueron el mejor nuevo hotel de lujo en Suramérica 2022, en los World Luxury Hotel Awards, y obtuvieron un título equivalente, según Luxury Lifestyle Awards, que además destacó su implementación de buenas prácticas de sostenibilidad.

Guaus –que se ha encargado de aperturas de la cadena Sofitel en diferentes partes del mundo– se ha empeñado en conseguir el mejor equipo de cocineros posible. Se encarga de estar reinventando las ofertas de cocina en función de lo que los mismos huéspedes sueñan.

Al abrir, el hotel contaba con tres grandes restaurantes iniciales: Calablanca, el principal, cuya cocina funciona todo el tiempo, si se tiene en cuenta que ofrece el room service, con una extensa oferta de cocina con platos internacionales, además de preparaciones hechas en horno de leña, incluidas pizzas de calidad. Y un maravilloso bufet de desayuno donde brilla la abundancia con preparaciones que van desde la local arepa de huevo hasta los quesos europeos, los postres, salchichas, frutas, mermeladas y caldos de desayuno. Hay para todas las dietas.

A este lo apoyan el bar de playa, Bahía, que combina platos de inspiración caribe y parrilla argentina, y Humo, el más refinado, solo reservado para las noches. Allí brillan las comidas orientales –sushis, nigiris, platos de robata (parrilla japonesa)– y hasta un postre en forma de bonsái, con tronco de chocolate.

Pero no se quedaron en esta oferta. “Para los franceses la comida es sagrada”, dice el sous-chef bogotano Andrés Segura, para resaltar el extremo cuidado que le dan en esta cadena hotelera francesa a la creación de nuevos platos y ofertas en diferentes espacios. Y con muchos detalles se mantienen cerca de las personas que buscan allí un paraíso.

Así, la oferta ha ido creciendo. Un día en el lobby ubicaron una vitrina de brillantes postres franceses, de los que uno imagina solo en elegantes pastelerías. Tuvo tanto éxito que la replicaron en sus demás barras.

De repente, el bar principal, La Pérgola, en una terraza ideal para ver el atardecer, necesitó ir más allá de los cocteles iniciales. Entonces le hicieron una oferta de sushi. Pero, al inaugurar una nueva piscina, el sushi se mudó a ese espacio y La Pérgola estrenó una oferta de tapas españolas.

En algún momento el chef Guaus quiso enfatizar en el gusto de comer en la playa. Por eso pensó en un food truck que llevara los colores del Caribe. En él fundó la oferta de El Manglito. Sobre la arena, rodeado de mesas amparadas del sol por los árboles, el food truck fue un éxito. Los huéspedes aman su plato de pan pita con bababanoush, hummus y guacamole.

Para el otro extremo de la playa –ya hizo pruebas– espera montar los fines de semana una pescadería con brasas, a donde lleguen los pescadores con lo más fresco que tengan y la gente elija entre los pescados recién llegados cuál quiere de almuerzo.
La cocina de este resort siempre estará generando nuevas experiencias. Por eso están las Cenas Mistique, en la playa, con menús de seis tiempos (el cliente elige el tipo de comida: francesa, mediterránea o caribe) y ambientación romántica.

Guaus resalta la juventud y el ánimo de su equipo, la libertad para crear. Y juntos siguen rompiendo hitos, incluso en materia de cocina, dentro de la misma cadena hotelera.

“Cada año hay un concurso de pastelería en torno a un tronco de Navidad que todos los pasteleros del Sofitel en el mundo deben preparar–dice el chef–. Siempre ganaban los asiáticos. Y en el 2022, el pastelero colombiano Jeisson Camilo Méndez se llevó el premio”.

Platos de El Manglito (food truck)

Trío de tacos, del food truck El Manglito, de cocina mexicana, árabe y caribe en el Sofitel Barú Calablanca (Cartagena).

Inicialmente se pensó como una oferta mexicana. Después se complementó con delicias árabes, como la pita con hummus, babaganaoush y guacamole.

Estos conviven con platos como el trío de tacos, las quesadillas de camarón y un perro caliente el ‘hot güey’: con salchicha, mermelada de tocineta y tortilla deshilachada en lugar de papas ripio. Este hot dog tiene una versión con camarones en vez de salchicha.

Entre otras ofertas hay unas quesadillas de camarón y un delicioso souvlaki de pollo (pollo marinado en aceite de oliva, orégano, peperoncino, tomate, cebollla morada, salsa tzsatziki y pan pita).

En materia de bebidas tiene cocteles (un margarita bomba, por ejemplo), mocktails (cocteles sin alcohol), micheladas y refajos.​

Platos de Humo

Este bonsai es un hermoso y rico postre del restaurante Humo, del Sofitel Barú Calablanca (Cartagena).

Es el más fine dinning de los restaurantes del Sofitel Barú Calablanca. Tiene capacidad para 60 personas y es necesario reservar. Prima el concepto de asiático. Se destacan el tataki de atún con arroz soplado, los yakitoris, carnes a la robata y sus nigiris.

Bahía: parrilla argentina y sabor caribe

Salmón con infusión de naranja, leche de coco y encurtidos de Bahía, restaurante del Sofitel Barú Calablanca.

Este tiene dos líneas: parrilla argentina (con cortes como el ribeye), con sus correspondiente chimichurri.

Y, por otro lado, la carta tiene un toque caribe (es el lugar de los patacones con suero y el arroz con coco) en platos como el pollo al curry caribeño,  la merluza despinada en parrilla o el la atún con emulsión de naranja y leche de coco.

Calablanca

Restaurante Calablanca.

Es el restaurante principal, la cocina central del complejo. Allí se sirve el buffet de cada mañana. El resto del día atiende almuerzos y cenas con platos internacionales. Su variedad incluye platos en horno de leña.

La Pérgola

Los cocteles artesanales son el fuerte de esta terraza bar, que pueden ser la antesala a una cena en Humo o en otro de los sitios del hotel, sobre todo porque su mejor momento es el atardecer.

Suele tener música en vivo y acompañarse con un menú de tapas españolas y bocados latinos, entre estos, los calamares rebosados.

El tapeo es el fuerte de La Pérgola, terraza del Sofitel Barú Calablanca.

By dPrimeramano

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