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¿Por qué el desempleo juvenil en China batió récord y qué dice eso sobre su economía?

China

Vista de una calle en China.

China decidió hace unas semanas suspender de imprevisto la publicación de los datos de desempleo para la franja de edad entre 16 y 24 años.

El anuncio se dio luego de publicados los datos de junio cuando la tasa entre los más jóvenes en ese país se ubicó en el 21,3 por ciento, un récord para esa población en el gigante asiático.

La Oficina Nacional de Estadísticas (BNS) indicó que la decisión se debía a la necesidad de «ajustar» los datos en esa franja de edad. 

Para algunos analistas citados por medios especializados se trata de un síntoma de que la reactivación económica china ha ido más lenta de lo esperado.

A esto también se suma la reciente crisis que vive el sector inmobiliario y de la construcción, que ha sido un pilar del crecimiento de China -representa una cuarta parte del PIB- y ha vivido un fuerte auge en las últimas décadas.Inlcuso, la crisis que hoy vive Evergrande, el gigante inmobiliario, también explicaría lo que hay detrás del desempleo juvenil.

¿Angustia en los jóvenes chinos?

Muchos todavía tienen fe en el partido y apoyan los llamados de Xi para fortalecer a China. Pero muchos están sufriendo una profunda sensación de angustia. Los graduados universitarios están descubriendo que las habilidades que pasaron años aprendiendo no son las que los empleadores quieren”, dice una publicación reciente de The Economist.

De acuerdo con Jonathan Sullivan, director del Programa sobre China en el Instituto de Investigación de Asia de la Universidad de Nottingham, por primera vez los jóvenes en ese país ya no confían en que estarán mejor que sus padres.

Obtener un título universitario en China requiere un esfuerzo intenso, pero siempre fue visto como un boleto hacia la clase media. Ahora que el desempleo de los graduados ronda el 20 por ciento, no es tan seguro (…). En un mercado de citas y matrimonio más «tradicional», la prosperidad material tiene un efecto en cadena sobre la capacidad de las personas para casarse y también formar una familia. Entonces hay mucho descontento. Algo de eso se ha convertido en nihilismo serio o irónico; algo de ira”, explicó Sullivan en conversación en este diario.

Y muchas de esas conversaciones se han trasladado a las redes sociales chinas.

The New York Times publicó recientemente un artículo llamado ‘Los jóvenes en China no hallan trabajo y Xi les recomienda tragarse su amargura’. En el texto se recopila una serie de testimonio de adultos jóvenes que, pese a escribirles a 200 reclutadores de trabajo, solo obtuvieron dos posibilidades de entrevista para cargos que pagaban entre 200 y 300 dólares al mes.

¿Podría esto afectar a “toda una generación” de jóvenes chinos?

De acuerdo con el profesor Stephan Chan, de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (Soas, por sus siglas en inglés), en Londres, esta coyuntura no debería ser una “dificultad a largo plazo”.

“Los jóvenes enfrentan un mercado laboral restringido, pero esto puede no ser una dificultad a largo plazo. No será toda una generación la que salga perdiendo, pero ciertamente, en este momento, muchas personas verán decepcionadas sus esperanzas y expectativas inmediatas”, dijo en declaraciones a este diario.

Para David Castrillón-Kerrigan, profesor e investigador de la Universidad Externado de Colombia, recordó que por lo general estas franjas de la población en las principales economías siempre suelen esta por encima de los promedios de desempleo y recuerda que durante la pandemia muchos jóvenes en China decidieron postergar su búsqueda de empleo hasta que se normalizara la crisis sanitaria.

“Cualquier economía tiene límites en el número de empleos que puede crear en cierto momento y lo que estamos viendo es eso. Están entrando un numero alto de jóvenes que están entrando en un mercado, pero no se están creando empleos al mismo ritmo”, acotó.

Lo cierto es que, de momento, la suspensión de la publicación de los datos del desempleo juvenil ha sido uno de los principales temas de debate en la red social Weibo, una controversia virtual que también estaba presente en las calles de Pekín.

«Mi especialidad universitaria es el diseño medioambiental. Pero con el auge de la inteligencia artificial, no creo que tenga muchas oportunidades en el sector del diseño», explica a la AFP Li Nuojun, de 18 años, una estudiante que vive en la capital china.

Esta universitaria reconoció que tanto ella como sus amigos temen que tendrán serias dificultades para encontrar un buen trabajo, una vez terminen sus estudios. «Me preocupa», asegura Li Nuojun, quien reconoce «intentar no pensar demasiado en ello por ahora».

La preocupación resulta aún superior entre aquellos que terminaron sus estudios. «A los jóvenes les cuesta cada vez más encontrar un empleo. Por ejemplo, mi primo y sus compañeros de clase prefieren seguir estudiando», explica Guo, de 35 años, que trabaja en el sector de la informática.

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Foto de contenedores en China.

¿Qué pasa con la reactivación económica?

Lo que está ocurriendo con los jóvenes en China hace parte de una fotografía más amplia y es un reflejo de la desaceleración de la segunda economía del planeta.

Cuando el gobierno de China puso fin a la política de ‘cero-covid’ en diciembre pasado, se esperaba que el gigante asiático recuperara el ritmo de crecimiento que tenía antes de la pandemia y ayudara a impulsar las cifras de la reactivación económica global.

Sin embargo, ocho meses después, el motor económico del gigante asiático va más lento de lo esperado de lo que proyectaban los expertos.

“La causa inmediata es el bajo nivel de consumo entre los chinos. El Gobierno chino lleva más de una década moviéndose hacia un nuevo modelo de desarrollo uno en el cual el mismo consumo de los chinos serviría como uno de los principales para el crecimiento. Sin embargo, debido a las condiciones de la pandemia, y ahora como las condiciones de la pos-pandemia, ese consumo no ha llegado a los niveles esperados.
Lo cual se ha traducido en una economía que crece a un menor ritmo”, mencionó Castrillón-Kerrigan.

En las últimas semanas parece venir cumpliéndose una constante en los datos económicos divulgados por las autoridades chinas: la mayoría de ellos está quedando por debajo de lo esperado por los analistas.

El caso más destacado es el del producto interior bruto (PIB), que aumentó un 6,3 % interanual en el segundo trimestre, un punto por debajo de las proyecciones más extendidas entre los expertos.

No obstante, otros indicadores clave también están dibujando una tendencia descendente: la producción industrial frenó del 4,4 al 3,7 por ciento en julio, mientras que los analistas esperaban que mantuviese el mismo nivel del mes anterior, al igual que la inversión en activos fijos, que frenó al 3,4 por ciento en el acumulado entre enero y julio desde el 3,8 por ciento registrado en el primer semestre.

El otro indicador que se redujo fue el de índice de precio al consumo (IPC) al entrar en terreno negativo al caer un 0,3 por ciento en julio. Sin embargo, las autoridades aseguraron que “no hay un riesgo de deflación” en el país “ni ahora en el futuro”.Castrillón mencionó que tener un IPC negativo lo que produce es que muchos inversionistas o compradores decidan postergar las decisiones económicas, toda vez que los precios podrían ser más baratos en el futuro.

La crisis en el sector inmobiliario

A esto también se suma la reciente crisis que vive el sector inmobiliario y de la construcción, que ha sido un pilar del crecimiento de China -representa una cuarta parte del PIB- y ha vivido un fuerte auge en las últimas décadas.

Pero la masiva deuda contraída por sus principales empresas pasó a considerarse desde Pekín como un riesgo inaceptable para su economía.

La crisis de Evergrande agravó una desaceleración mayor en la economía china, también explica las tasas de desempleo juvenil a niveles históricos.

El gobierno estableció una meta de crecimiento de alrededor de 5% para este año, lo que sería uno de sus peores resultados en décadas, excluyendo el período de la pandemia.

Si bien hay ciertas señales de desaceleración de la economía china, Pekín reconoce que la recuperación “será tortuosa”, pero cree que los analistas occidentales son particularmente exagerados con sus perspectivas sobre el país.

Lo cierto es que lo que pasa en la economía China tiene el potencial de afectar a todo el planeta. “Debido a que China es tan grande, su cambiante suerte económica puede impulsar las cifras generales de crecimiento global. Pero una desaceleración de China también afecta directamente las perspectivas de otros países”, escribió recientemente The Economist en uno de sus editoriales.

La desaceleración en China “puede afectar los flujos de inversión hacia otros países, incluidos los países africanos. Pero esto debería verse como un período serio pero temporal. Las reservas chinas, nacionales y extranjeras, son tan enormes que es poco probable que se produzcan efectos graves y duraderos en la economía mundial”, explicó Chan.

Pero también tendría otros efectos más beneficiosos. La desaceleración de la economía china significaría una menor demanda de las materias primas, lo que reduciría los precios y los costos de importación.

“Eso, a su vez, facilitará la tarea que enfrentan la Reserva Federal y otros bancos centrales. Muchos ya han elevado las tasas a su nivel más alto en décadas y no les gustaría tener que ir más lejos”, agregó The Economist, al mencionar que esto podría ayudar a rebajar la inflación en viven algunos países occidentales.

By dPrimeramano

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